Secuestro es una palabra enorme
Secuestro es una palabra enorme.
Y casi sólo se usa esa palabra en San Pablo, pues aquí en el Sur, donde yo vivo, sólo se lee la palabra secuestro en los periódicos - cuando hablan de San Pablo. Muchas veces, al mirar una noticia en el televisor sobre un secuestro en San Pablo, se escuchaba a mi abuela decir – ¿Ven? Otra locura típica de la vida paulistana. Qué pueblo perdido...-
Una vez, en mi escuela, la profesora nos dio una clase de Geografía Brasileña e nos preguntó si sabíamos cuales eran las cosas típicas de San Paulo. Mi amiga Luli levantó la mano y dijo – Feijoada- Otro compañero, Pedro, levantó la mano y dijo – Mujeres bonitas - La profesora sonrió.
Tomé coraje y levanté la mano. – Secuestros. Es un pueblo perdido –
Dos horas después, en el despacho de la directora, mientras la profesora le decía a mi mamá que, aunque yo era una alumna inteligente, tenía una manera muy adulta que no le convenía a una chica de mi edad, yo me preguntaba qué había hecho de malo...
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